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	<title>El placer de leer &#8211; Nuria Martínez-Carrasco Guzmán</title>
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	<title>El placer de leer &#8211; Nuria Martínez-Carrasco Guzmán</title>
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		<title>¿La realidad supera a la ficción?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Feb 2023 11:50:26 +0000</pubDate>
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<p>Recientemente he terminado de ver una serie en Netflix que, haciendo honor a su nombre, me ha tenido atrapada desde el primer capítulo: «Trapped» (Atrapados). Esta serie islandesa, ambientada en un pueblo del norte del país, enclavado en medio de un paisaje desolador, cuenta una historia policíaca bastante negra y turbia y la adereza con la sensación de ahogo que produce la meteorología de la zona. </p>



<p>Todo empieza cuando es encontrado un cuerpo descuartizado en la playa (en realidad, sólo el tronco) y nadie tiene idea de quién es la víctima ni de quién ha podido cometer el crimen. El hallazgo coincide con el atraque de un ferry que procede de Dinamarca lleno de forasteros, y con una horrorosa ventisca de nieve que corta todas las comunicaciones. </p>



<p>Yo soy muy <em>happy flower</em> y me van más las historias bonitas y <em>feel good</em>, pero a veces el cuerpo me pide un <em>thriller</em> o una buena dosis de novela negra. Y en este género, los nórdicos son los reyes. </p>



<p>Pero no nos engañemos: la ambientación ayuda mucho. Cualquier horror que te cuenten en medio de tan inhóspito lugar, con un tiempo de mil demonios, un cielo plomizo y apenas cuatro horas de luz solar suena considerablemente más negro de lo que sonaría en la soleada Andalucía, con miles de terrazas llenas de gente alegre y bulliciosa tapeando. </p>



<p>Lo curioso es que los nórdicos están obsesionados con este género literario. De hecho, la mencionada serie está basada en una novela de un autor islandés. Quizá se trate de una trilogía (tan de moda), porque tiene segunda y tercera temporada. En cualquier caso, toda la literatura que viene de ahí arriba tiene esos tintes siniestros. Eso me llevó a pensar que el ambiente cotidiano en cualquiera de estos países tiene que ser irrespirable. Creí que, si hacíamos caso a lo que aprendemos de las historias que ellos mismos nos cuentan, todo el mundo tiene una doble cara y una vida secreta de lo más inquietante. </p>



<p>Vale, vale, lo sé. La ficción no tiene por qué ser fiel a la realidad, pero claro, cuando ves que las novelas están ambientadas en localidades existentes, y que absolutamente todo lo que escriben sobre ellas es siniestro y oscuro, pues inevitablemente piensas que algo de verdad hay ahí. </p>



<p>La sorpresa vino cuando, informándome sobre Islandia, leí que es uno de los países más seguros de Europa y con una tasa de criminalidad más baja. Tanto es así que la policía local no va armada. Qué queréis que os diga, mi mente entró en cortocircuito. ¿Cómo es posible que nos estén exportando una imagen tan terrible de su país si no corresponde ni de lejos a la realidad? Para rematar la faena, yo, que soy una seguidora fiel de Eurovisión (me encanta ver lo diversos que somos en Europa) he visto cómo año tras año, la canción que representa a Islandia es tan oscura y siniestra como lo que se deduce de los libros. </p>



<p>Pero, pero&#8230; ¿entonces?</p>



<p>Mi interés en el asunto viene del hecho de que yo he escrito dos novelas ambientadas en dos lugares reales que conozco bien. Podría haber inventado una ciudad, pero me hacía ilusión compartir con los lectores las bondades de ambos enclaves. Pero confieso que me sentí algo constreñida a la hora de narrar hechos desagradables. Sentí el peso de la responsabilidad sobre mis hombros: ¿Cómo voy a contribuir a dar una imagen negativa de un lugar al que tanto aprecio? ¿Cómo voy a estropear el concepto que los demás podrían tener de él? ¿Cómo voy a crear una leyenda urbana que perjudique a una comunidad de personas reales? Uff, no podría. </p>



<p>Por eso me sorprende tanto que los nórdicos, y los islandeses para ser más exactos, hayan pasado olímpicamente de esos remilgos. Teniendo en cuenta que se está hablando de una población real, inventar hechos tan terribles puede afectar y mucho a la idea que los espectadores ajenos a ella se hagan del lugar. De hecho, así es. Hasta el punto de que yo no estoy muy segura de quién nos está contando la verdad. </p>



<p>Yo creo que si a mí se me ocurriera embarrar de ese modo el lugar en el que vivo con hechos inventados, mis vecinos me lincharían. Me sorprende que los nórdicos acepten de tan buen grado que una y otra vez se muestre una imagen tan turbia de su tierra. Y eso me lleva nuevamente a pensar que algo de verdad tiene que haber. O quizá todos son tan aficionados a la novela negra negrísima que disfrutan con ello aun si todo es ficción. Pero si todos disfrutan tanto, ¿no habrá algo de cierto en la idea de que sus habitantes tienen un lado muy oscuro? </p>



<p>En fin, esto es como dilucidar si fue primero la gallina o el huevo. </p>



<p>Lo interesante del asunto es que existe la creencia general de que la literatura refleja la identidad de una época y lugar determinados, pero a juzgar por lo visto en este caso concreto, no tiene por qué ser así, y quizá la literatura sólo refleja el gusto de la gente de una época y lugar determinados. </p>



<p>Por tanto, podemos deducir que los escritores se limitan a plasmar su propio gusto, y, más que escribir sobre la realidad, escriben sobre su particular visión de ella, que en unos casos da como resultado una imagen edulcorada e idílica y, en otros, un abismo de negrura y depravación. Como diría mi madre: «ni tanto ni tan calvo». </p>



<p>A partir de ahora, tendré que coger con pinzas lo que crea aprender de la ambientación de mis lecturas. Ni la Inglaterra de Jane Austen fue tan glamurosa y chispeante, ni la de Charles Dickens tan miserable, o quizá sólo son dos caras de la misma novela y una visión muy parcial de la misma realidad. </p>



<p>De todos modos, quiero seguir imaginando los pueblecitos de Italia como remansos de paz y buena armonía en medio del caos, las ciudades francesas como estandartes de la elegancia y la buena vida, los pueblos del Tirol como enclaves de cuento, o la Inglaterra del siglo XIX como el lugar y época más inspiradores de la literatura universal. </p>



<p>Al final, leer es soñar. </p>
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		<title>Ambientaciones que atrapan</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Sep 2022 10:19:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El placer de leer]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes de novela]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando abrimos un libro, abrimos una ventanita a un universo paralelo. Un mundo propio que rodea a la historia. Una atmósfera que, si está bien elegida, nos cautiva y contribuye a redondear el argumento de la novela. La ambientación es casi un personaje más y tiene tanto peso en la &#8230;]]></description>
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<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2022/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram.jpg" alt="" class="wp-image-384" width="545" height="545" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2022/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram.jpg 945w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2022/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram-300x300.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2022/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram-150x150.jpg 150w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2022/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram-768x768.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2022/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram-350x350.jpg 350w" sizes="(max-width: 545px) 100vw, 545px" /></figure></div>


<p>Cuando abrimos un libro, abrimos una ventanita a un universo paralelo. Un mundo propio que rodea a la historia. Una atmósfera que, si está bien elegida, nos cautiva y contribuye a redondear el argumento de la novela. </p>



<p>La ambientación es casi un personaje más y tiene tanto peso en la historia como el propio hilo de los acontecimientos o la personalidad de quienes intervienen en ellos. Hay géneros literarios donde esto es más evidente, como por ejemplo en la fantasía. Qué hubiera sido de <em>El señor de los anillos</em> sin el mundo fantástico creado por Tolkien. Y qué duda cabe de que <em>Harry Potter</em> no habría sido lo mismo en un instituto contemporáneo de Estados Unidos, por decir algo. </p>



<p>A veces, muchas veces, en realidad, elegimos una lectura porque nos apetece especialmente perdernos en esa atmósfera tan particular que algunos autores han creado para nosotros. Por ejemplo, Rosamunde Pilcher se hizo famosa por sus historias románticas que siempre giran en torno a una casa con solera enclavada en algún lugar precioso de las escarpadas costas de Inglaterra o Escocia. Sus lectores buscan eso mismo cada vez que deciden leer una de sus obras. A mí, por ejemplo, me encanta esa ambientación. Como también me encanta la ambientación de las novelas de Victoria Holt, que siempre cuentan historias ocurridas durante el siglo XIX en alguna mansión misteriosa de Inglaterra. Además, sus heroínas son siempre mujeres independientes que tienen que buscarse la vida luchando contra los convencionalismos de la época. Cada vez que retomo una de sus obras, ya sé lo que me voy a encontrar, y eso, lejos de decepcionarme, me atrae poderosamente. </p>



<p>A un nivel superior y sin el elemento de misterio, se halla Jane Austen y su particular mundo de las relaciones sociales en la Inglaterra de su época. De sus novelas nos fascinan los diálogos agudos, que tratan de suplir la falta de contacto físico (tan presente en las novelas actuales), y la tensión a la que se ven sometidos sus protagonistas en medio de ese universo plagado de bailes de sociedad, vestidos bonitos e intrigas casamenteras. Una delicia. </p>



<p>Yo creo que cuando leemos un libro buscamos un mundo especial. También puede ser un entorno contemporáneo, como ocurre en las atractivas e intrigantes novelas de autores como Mary Higgins Clark o John Grisham. La primera siempre ambienta sus novelas en la Nueva York de nuestros días, y sus protagonistas se mueven entre la élite y el <em>glamour</em> mientras se enfrentan a investigaciones que ponen en peligro sus propias vidas. El segundo es famoso por moverse como pez en el agua en el mundillo judicial de las grandes ciudades de Estados Unidos, que tan bien conoce por su faceta de abogado.  </p>



<p>Otros autores suelen trasladarnos a la difícil época de las guerras mundiales, o al intrincado mundo del espionaje. Todos ellos eligen para sus historias la ambientación más adecuada, que contribuya a crear en la mente del lector la ilusión de que está viviendo lo que lee. </p>



<p>A mí, particularmente, me gustan las historias que transcurren en Nueva York, Londres, o cualquier otra gran ciudad como Madrid, Barcelona&#8230; Me gusta ese ritmo rápido que suele acompañar a estas ambientaciones, el toque actual, los protagonistas contemporáneos, que trabajan en agencias de publicidad y entornos por el estilo. Me gustan mucho, y a veces el cuerpo me pide ese tipo de lectura. </p>



<p>En el caso de Londres o Edimburgo, estas ciudades tienen la particularidad de ser ambientaciones que, aunque usadas en novela actual, pueden conservar el encanto de lo añejo. Esto, para mí, es un plus. </p>



<p>Y me gustan mucho más las historias decimonónicas, las relaciones sociales de ese tiempo encorsetado y el mundo fascinante de la Inglaterra de aquella época. Es cierto que en España tenemos muchas buenísimas novelas del Realismo del siglo XIX, aunque, sin duda, me quedo con la literatura inglesa. Y también me encanta la Rusia de aquellos años. Sin embargo, los conflictos a los que se tienen que enfrentar los personajes son bastantes más serios, y a veces escabrosos, que en las obras que he mencionado más arriba. </p>



<p>Pero si hay una ambientación que me atrae como la luz a las polillas es la de los pueblos tranquilos, las pequeñas ciudades donde los vecinos se conocen, los entornos rurales llenos de encanto. Será porque yo vivo en uno de esos lugares y tengo claro que la vida es más humana en ellos. </p>



<p>Son muchas las novelas que transcurren en pequeños enclaves junto al mar, unas veces, o en medio de la campiña inglesa, otras, o en nuestra preciosa España rural o cualquier otro país europeo. Y, aunque no recuerdo ahora mismo ninguna novela ambientada en un pueblo estadounidense, sí que he disfrutado muchísimo con películas que han elegido esa ambientación en la época actual. O qué decir de <em>Ana de las Tejas Verdes</em>, ambientada en la Canadá de finales del siglo XIX. Me chifla el siglo XIX, eso ha quedado claro, ¿no?   <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></p>



<p>Como amante de la escritura que soy, me fascina el mundo creado por la serie de televisión <em>Se ha escrito un crimen</em>, y según se dice, basado en las novelas del personaje (y autor ficticio de las mismas) Ellery Queen. Esta serie, y no creo descubrir nada nuevo, se desarrolla en un pueblecito de Estados Unidos llamado Cabot Cove, que, curiosidades de la vida, es un lugar inventado. Pero está tan bien ideado que logra mantener el <em>glamour</em> y el encanto pese a que sus habitantes son asesinados como moscas (uno cada semana) para poder alimentar los distintos episodios. Pero a mí me encanta. Me dan ganas de vivir allí, aunque sea un lugar tan peligroso. También será que me fascina el personaje de Jessica Fletcher, que a mi juicio disfrutaba de una vida ideal, sobre todo teniendo en cuenta que era la protagonista y no tenía que sufrir el miedo de poder convertirse en la siguiente víctima. </p>



<p>Otro de mis entornos favoritos es el elegido por M.C. Beaton (fallecida en 2020, para mi desgracia como lectora de sus obras), para ambientar las novelas de su personaje <em>Agatha Raisin</em>. Esa certera combinación de historia actual y pueblecito inglés paralizado en el tiempo me parece sumamente atrayente. Si no sabéis de qué hablo, buscad «Cotswolds» en Google y me entenderéis. Qué maravilla de entorno, válgame Dios (de hecho, a él corresponde la imagen que ilustra esta entrada). </p>



<p>Y, bueno, como no podía ser de otra manera, tanto me gustan esos ambientes bucólicos e íntimos, que mi modesta contribución al panorama literario también gira en torno a pueblos y ciudades pequeñas con encanto. Si tenéis curiosidad, os animo a leer <em><a href="https://www.amazon.es/Lunas-naranja-chocolate-Mart%C3%ADnez-Carrasco-Guzm%C3%A1n/dp/B095GCY6T2/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&amp;qid=&amp;sr=">Lunas de naranja y chocolate</a></em>, ambientada en Albanchez, un precioso pueblo pequeñito del interior de Almería (donde nació mi abuela) y del que los lectores han destacado especialmente el acierto de su atmósfera, y <em><a href="https://www.amazon.es/El-club-noticia-Cr%C3%B3nica-anunciada/dp/B0BCS92R2X/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&amp;qid=&amp;sr=">El club de la noticia: Crónica de una obra anunciada</a></em>, ambientada ésta en Caravaca de la Cruz, pequeña ciudad del noroeste murciano que adoro, porque, entre otras cosas, es el lugar donde vivo. De ella también hay quien ha destacado la capacidad de hacer brillar el encanto de lo cotidiano y de la vida tranquila en los pueblos. <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></p>



<p>En esta misma web podéis encontrar más información de ambas novelas. </p>



<p>Y, como ya he dejado claras mis preferencias en cuanto a ambientación, y también me gustaría descubrir otras nuevas (nunca se sabe), me encantaría que compartierais conmigo vuestros gustos literarios. ¿Conocéis alguna novela que atrape especialmente por su atmósfera? Contádmelo en comentarios&#8230; <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f609.png" alt="😉" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></p>
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		<title>El equilibrio de una buena novela</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Sep 2021 09:35:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El placer de leer]]></category>
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					<description><![CDATA[Leer es un placer, qué duda cabe. El que más, el que menos, ha experimentado alguna vez esa mágica sensación de sentirse completamente inmerso en las entrañas de una buena novela. Porque una buena novela te atrapa. Consigue que te olvides de la realidad que te rodea desde el mismo &#8230;]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram.jpg" alt="" class="wp-image-259" width="613" height="613" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram.jpg 945w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram-300x300.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram-150x150.jpg 150w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram-768x768.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-equilibrio-de-una-buena-novela-instagram-350x350.jpg 350w" sizes="(max-width: 613px) 100vw, 613px" /></figure></div>



<p>Leer es un placer, qué duda cabe. El que más, el que menos, ha experimentado alguna vez <strong>esa mágica sensación de sentirse completamente inmerso </strong>en las entrañas de una buena novela.</p>



<p><strong>Porque una buena novela te atrapa. </strong>Consigue que te olvides de la realidad que te rodea desde el mismo instante en que abres sus puertas y lees la primera página.</p>



<p>Habrá quien piense que una mala novela también te puede atrapar, pero es que yo no considero que una novela ligera o previsible y que trate un tema manido, pero aun así sea capaz de atraparte, tenga que ser necesariamente mala. De hecho, lograr captar al lector y animarlo a seguir leyendo, en mi opinión, es un rasgo característico de una buena historia. O de una buena forma de contar la historia de siempre.</p>



<p>Y ahí está el intríngulis del asunto: <strong>¿Qué hace que una novela sea buena?</strong> ¿Y qué consideramos como tal?</p>



<p>En esta entrada voy a desgranar los elementos que, a mi juicio, conforman una buena novela. <strong>Y por buena me refiero a una novela entretenida, bien escrita, que me ayude a evadirme por unas horas y que me haga disfrutar. </strong>No hablamos de obras maestras, que son muy pocas y difíciles de encontrar.</p>



<h3 class="wp-block-heading">La historia</h3>



<p>Para mí, éste es el elemento principal. Contar una historia es fundamental. </p>



<p>Sé que hay grandes obras de la literatura que no cuentan nada en especial, y que quizá se basan más en la construcción de unos personajes complejos, pero nunca se contarán entre mis favoritas. Yo necesito que una novela me cuente algo. Quiero sentir curiosidad por saber qué pasa al final, y eso sólo ocurre cuando hay una historia consistente detrás.</p>



<p>Este elemento es común al mundo del cine. Últimamente se han puesto de moda algunas películas, digamos “de autor”, en las que no ocurre absolutamente nada. De hecho, los personajes apenas hablan. No se dice nada, no se cuenta nada, no se muestra nada. Lo único que ves durante casi dos horas de metraje es a un grupo de personas más o menos numeroso languideciendo de modo estudiado frente a la cámara. Preciosa fotografía, música profunda, planos arriesgados… y una forma muy estética de mostrarte la nada más absoluta.</p>



<p>Pues no es mi estilo, qué puedo decir.</p>



<p>A mí, las novelas que más me han emocionado, han sido las que tienen una historia detrás. Una buena historia o una forma cautivadora de contar una historia sencilla; me valen ambas.</p>



<p>Y eso nos lleva al siguiente elemento…</p>



<h3 class="wp-block-heading">El estilo narrativo</h3>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-2-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-260" width="644" height="483" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-2-1024x768.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-2-300x225.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-2-768x576.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-2-1536x1152.jpg 1536w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-2-458x344.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-2.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px" /></figure></div>



<p>Una buena novela tiene que tener un estilo solvente que haga que te centres en la historia que trata de contarte.</p>



<p>A mí no me gustan los estilos pretenciosos y floridos. Sé que algunos autores, y grandes autores, incluso, apuestan por él, pero a mí no me gusta. De hecho, a veces he leído novelas geniales que no me han atrapado hasta que he conseguido abstraerme de un estilo literario demasiado protagonista.</p>



<p>Yo no quiero que el autor me grite en cada párrafo su maravilloso dominio del léxico ni su amplio vocabulario. Sólo quiero que me cuenten algo de forma efectiva y agradable.</p>



<p>A veces lo sencillo es más difícil de conseguir que lo complicado. Casi me atrevería a decir que siempre es así.</p>



<p>Yo tuve un profesor de matemáticas en el instituto, que era fantástico. Lo explicaba todo con una claridad aplastante. Tanto, tanto, que lo hacía simple, fácil, evidente. Al asistir a una de sus clases podías pensar que lo que hacía era muy sencillo, pero nada más lejos de la realidad: era doblemente complicado, porque este hombre era capaz de pasar sus complejos conocimientos por el filtro de su capacidad pedagógica y mostrárnoslo masticado y adaptado a nuestra mente adolescente. Y todo el mundo lo entendía.</p>



<p>Eso es tener talento.</p>



<p>Sin embargo, presentar un contenido complejo de una forma enrevesada es muchísimo más fácil, aunque algunos se sientan deslumbrados por su complejidad aparente en un primer momento. Pero ¿qué mérito tiene eso? Pues ninguno, ya os lo digo yo.</p>



<p>Y luego existe una tercera categoría de personas: las que son capaces de hacer difícil lo sencillo. Esto ya es para matrícula de honor (nótese la ironía). También reconozco que yo he caído en esta trampa en algún momento de mi vida profesional, pero trato de detectarlo y corregirlo a la mayor brevedad. Además, siempre ha sido algo inconsciente, nunca he buscado ese efecto. Sería absurdo.</p>



<p>Porque en cualquier ámbito de la vida, el objetivo no es que los demás piensen que somos más listos que el hambre sólo porque no entienden ni una de las palabras que salen de nuestra boca, sino que los demás comprendan y asimilen el mensaje que deseamos transmitir. Ése es el primer principio en el que se basa la comunicación. ¿Y acaso la finalidad de una novela no es comunicar?</p>



<p>Volviendo al estilo, una buena novela tiene que tener un estilo cuidado, correcto, fluido y lo más sencillo posible. Tiene que ser capaz de contar algo de la forma menos farragosa y retorcida que se pueda emplear. Todo lo demás es paja.</p>



<p>Luego podrá ser más o menos musical, y con ello me refiero a que la fluidez del texto te arrastre como si te movieras plácidamente en una barquita mecida por olas suaves. A la música del texto contribuye la longitud de las frases, el equilibrio entre cortas y largas, la acentuación predominante en las palabras elegidas, etc. Poco a poco, cada autor va encontrando su ritmo, aunque me atrevería a decir que es algo instintivo.</p>



<p>Por supuesto, no entro en consideraciones tales como la necesidad de que se dominen las reglas ortográficas y gramaticales, porque me parece de cajón. Un libro con faltas (salvo que se escape alguna por descuido) es una falta de respeto, valga el juego de palabras. Y encima te saca bruscamente de la historia una y otra vez.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Personajes creíbles</h3>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-3.jpg" alt="" class="wp-image-261" width="617" height="399" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-3.jpg 750w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-3-300x194.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-3-458x296.jpg 458w" sizes="auto, (max-width: 617px) 100vw, 617px" /></figure></div>



<p>Hace poco leí una novela de una afamada escritora y, aunque reconozco que estaba bien escrita, me resultó abrumadoramente confusa por lo desdibujados que estaban los numerosos personajes que intervenían. Después de seiscientas páginas todavía no tenía una idea clara de quién era quién.</p>



<p>Así que, en primer lugar, los personajes tienen que ser fácilmente identificables. Al principio de la novela es normal cierta confusión, porque todos son nuevos, pero no me parece lógico que después de seiscientas páginas todavía no sepas qué cara ponerles ni cuál es su personalidad.</p>



<p>Por tanto, personajes identificables y con personalidad clara. A mí, para que una novela me guste, tiene que presentarme personajes coherentes. Personas que actúen como se supone que deben actuar, teniendo en cuenta los rasgos definitorios que el propio autor me ha presentado desde el principio.</p>



<p>Después de haber escrito una novela, me doy cuenta de lo difícil que es esto también. Una novela no se escribe en tres días, y a lo largo de su construcción, nos vemos influidos por nuestro propio estado de ánimo y nuestras vivencias del momento, y corremos el peligro de contaminar con ello la personalidad de los personajes. Mantener la coherencia durante los varios meses que dura la escritura de un libro es una tarea complicada.</p>



<p>Por eso valoro mucho una buena construcción de personajes en los libros que leo.</p>



<p>Y como<em> “bonus”,</em> yo diría que además nos tienen que gustar. Es que también me ha pasado encontrarme con una buena novela cuyo protagonista me cae gordísimo. A veces, simplemente no conecto con ninguno de ellos, así que me da exactamente igual lo que les pueda ocurrir, y eso no es bueno. Pero claro, esto es muy subjetivo, como ocurre en la vida real. Hay gente que te cae bien y gente que te cae mal, y ésta última te importa un pimiento, en el mejor de los casos.</p>



<p>Sin embargo, también hay protagonistas que no me caen exactamente bien, pero que han sido “diseñados” para causar ese efecto, y para que acabes sintiendo empatía por ellos y los aceptes con todos sus errores y defectos. En ese caso, también se trata de una buena construcción de personajes, y tiene mucho más mérito que lograr que te caigan simplemente bien.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Equilibrio entre prosa y diálogo</h3>



<p>A mí me encantan las novelas con bastante diálogo. Son muy ágiles, fluidas, dinámicas. Se me pasan volando. Pero existen normas “no oficiales” que establecen la proporción adecuada entre prosa y diálogo, para que el argumento se desarrolle con el ritmo correcto.</p>



<p>Esto se puede cumplir o no cumplir. De hecho, son muchas las novelas afamadas que no lo cumplen en absoluto. Por ejemplo, “Cien años de soledad” apenas tiene diálogo (motivo por el cual a mí se me hizo muy pesada. Sí, sí, lo admito públicamente. Apedreadme). También las hay que adolecen de un exceso de diálogo, y da la sensación de que no entran en profundidad en ningún momento. A menos que se trate de las grandes obras del Realismo, en las que un personaje coge la palabra y no la suelta hasta tres páginas más adelante. Por ejemplo, “Anna Karenina”, “Crimen y castigo”, “Fortunata y Jacinta”, por citar tres que conozco de primera mano, tienen largas peroratas en boca de sus protagonistas, y llega un momento en que no sabes si estás leyendo prosa o diálogo.</p>



<p>Me atrevería a decir que la proporción adecuada depende de cada novela. El caso es que al leerla se te haga natural y no eches en falta (ni en sobra, que es peor) ninguno de los dos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Extensión conveniente</h3>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-4-1024x640.jpg" alt="" class="wp-image-262" width="645" height="403" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-4-1024x640.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-4-300x188.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-4-768x480.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-4-1536x960.jpg 1536w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-4-458x286.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-4.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 645px) 100vw, 645px" /></figure></div>



<p>Últimamente me está pasando mucho el encontrarme con novelas que arrancan muy prometedoramente y luego se vuelven algo repetitivas y tediosas. Se me hacen largas. No digo que una novela tenga que tener una extensión fija o limitada, lo que digo es que debería ser adecuada.</p>



<p>A veces leemos novelones maravillosos que, a pesar de sus ochocientas páginas, se nos hacen cortos. Por ejemplo, Santiago Posteguillo me parece un maestro de la técnica narrativa. Todos sus libros son novelones de larguísima extensión, pero se hacen cortos. Son apasionantes, amenos, instructivos… en fin, todo lo bueno que se diga de la obra de este hombre me parece poco.</p>



<p>Luego hay otros autores que consiguen que te estanques en la lectura de sus obras aunque apenas lleguen a las doscientas páginas.</p>



<p>En mi opinión, ningún autor de novela debería olvidar que el propósito principal de un buen libro es entretener. Y a partir de ahí, contarte su historia de la forma más efectiva posible. Pero si no entretiene, no vas a aguantar el tiempo que hace falta para saber qué te quieren contar. O sí, como me pasa a mí, que me termino las novelas que empiezo aunque me cueste sudor y lágrimas, pero desde luego, no me van a pillar con la segunda.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un título adecuado</h3>



<p>El título es una parte fundamental a la que no siempre se le da la importancia debida. Yo elijo muchas lecturas por el título de la novela y por su primera página. De hecho, no me gusta leer las sinopsis porque prefiero “llegar virgen” al argumento, y que sea el autor el que me desvele la información cuando crea conveniente.</p>



<p>Pero ¿qué pasa con esto? Que hay gente que pone títulos muy, muy buenos… y cuando te acabas la novela, resulta que no tenían nada que ver con lo que has leído. A mí esto me da mucha rabia. Me parece que es caer en el sensacionalismo de los titulares de las noticias, que tratan de ser lo más impactantes posible para que cliques en ella, y luego acaban contándote una chorrada.</p>



<p>Si un título es precioso y sugerente, debería referirse a algo contenido en el cuerpo de la novela. No tiene sentido ponerse poéticos a la hora de elegir el nombre de un libro si no se es igual de poético con todo lo demás. Es una forma muy triste de empezar decepcionando.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Nivel de detalle</h3>



<p>Esto es algo muy personal y que afecta al estilo de cada cual. Mi preferencia es que no me cuenten absolutamente todo lo que hacen los personajes, incluyendo hasta el detalle más nimio, pero me he encontrado con muchísimas novelas en las que se deshacen en explicaciones sobre cosas que no aportan nada de nada a la historia. Y a mí eso se me hace pesadísimo. Que la protagonista vaya a entrar en una habitación y me llenen una página con explicaciones del tipo: “agarra el pomo, lo gira, adelanta un pie, le sigue el otro…” me resulta tedioso y agónico a más no poder.</p>



<p>Pero claro, como pasa con todo, en el punto medio está la virtud. Porque tan malo es pasarse como quedarse corto. Y algunas novelas parecen telegramas. Incluso te obligan a leer varias veces un párrafo porque la falta de información ha hecho que te pierdas. Así que ni calvo ni tres pelucas, como diría mi madre.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Ambientación cuidada</h3>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-5-1.jpg" alt="" class="wp-image-265" width="665" height="372" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-5-1.jpg 980w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-5-1-300x168.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-5-1-768x431.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/el-equilibrio-de-una-buena-novela-5-1-458x257.jpg 458w" sizes="auto, (max-width: 665px) 100vw, 665px" /></figure></div>



<p>Una de las mayores decepciones que me he llevado en mis lecturas recientes ha sido encontrar una novela que ha alcanzado gran popularidad y que en mi opinión hace aguas por todos lados en lo que a ambientación se refiere. Si el autor o la autora nos quieren contar una historia acontecida en épocas pasadas, tienen que ser muy cuidadosos, porque a veces los protagonistas parecen hacer y decir cosas más propias de nuestros días, y eso te saca irremediablemente de la historia. Además, me parece un trabajo muy poco riguroso y me da rabia que me tomen el pelo, diablos.</p>



<p>Todos los detalles cuentan. Incluso la voz del narrador tiene que ir en consecuencia con el lugar y tiempo en el que han ambientado la novela. No sirve de nada que el protagonista te hable con un lenguaje propio del siglo XIX si luego el narrador te dice que “la casa le pareció chulísima” (estoy exagerando, claro, pero me he encontrado cosas parecidas).</p>



<p>Así que, si jugamos a ser Jane Austen, deberíamos hacer un arduo trabajo de investigación para no meter la pata.</p>



<p>A veces es posible que el defecto venga de la fase de traducción, lo cual es una pena tremenda. Y lo peor es que el autor puede no darse cuenta de que le han estropeado el libro.</p>



<p>No somos conscientes de la importancia de todos los eslabones de la cadena…</p>



<p>Bueno, y si después de toda esta perorata te estás preguntando qué narices he hecho yo en la vida para creerme con derecho a ponerme exigente, te adelanto que nada del otro mundo. Simplemente estoy analizando el asunto como lectora que soy.</p>



<p>Aparte de eso, como ya sabrás si has llegado hasta aquí, he escrito una novela. No tiene más pretensión que la de entretener y contar una historia bonita y sencilla. ¿Lo habré conseguido? ¡Eso espero! <a href="https://www.amazon.es/dp/B095GCY6T2">Te invito a leerla</a> y a que te formes tu propia opinión. ¡Ojalá disfrutes con su lectura! No aspiro a más. <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f609.png" alt="😉" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></p>



<p>Y por supuesto, <strong>me encantaría conocer tus opiniones sobre el tema de la entrada</strong>. ¿Qué buscas tú en una buena novela? J</p>
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		<title>¿De qué estamos hechos?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Aug 2021 14:06:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El placer de leer]]></category>
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					<description><![CDATA[La reflexión de hoy viene a raíz de un pensamiento muy extendido y que todos tenemos más que asimilado: «Somos lo que comemos». Y es cierto. Qué diferentes seríamos si en lugar de alimentarnos de una forma, lo hiciéramos de otra totalmente opuesta. Pero yo añado: y somos lo que &#8230;]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-instagram.jpg" alt="" class="wp-image-241" width="594" height="594" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-instagram.jpg 945w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-instagram-300x300.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-instagram-150x150.jpg 150w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-instagram-768x768.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-instagram-350x350.jpg 350w" sizes="auto, (max-width: 594px) 100vw, 594px" /></figure></div>



<p>La reflexión de hoy viene a raíz de un pensamiento muy extendido y que todos tenemos más que asimilado: «Somos lo que comemos». Y es cierto. Qué diferentes seríamos si en lugar de alimentarnos de una forma, lo hiciéramos de otra totalmente opuesta.</p>



<p>Pero yo añado: y somos lo que escuchamos, lo que vemos, lo que leemos. Confieso que lo de «somos lo que escuchamos» lo oí en una emisora de radio. «Radio 3», creo que era. Y me pareció tan acertado que desde entonces estoy dándole vueltas al asunto. Por otro lado, acontecimientos posteriores en mi vida me han reafirmado en ese pensamiento. Me han hecho darme cuenta de la influencia que tienen en nuestras vidas las películas que vemos desde pequeños, los libros que leemos, los cómics, los juegos con los que empezamos a divertirnos, la música que constituye nuestra banda sonora desde la más tierna infancia, cómo nos hablan&#8230;Todo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-1-1024x680.jpg" alt="" class="wp-image-238" width="594" height="394" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-1-1024x680.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-1-300x199.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-1-768x510.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-1-1536x1020.jpg 1536w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-1-458x304.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-1.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 594px) 100vw, 594px" /></figure></div>



<p>Pensamos que el gusto es algo muy personal, pero no sé hasta qué punto es propio. Yo tengo muy claro que en mi forma de ser han influido muchísimo todos esos factores que he apuntado, y que, desde luego, le debo a mis padres y a mis hermanos. Por otro lado, mi gusto no es exactamente igual al de mis hermanos, así que me imagino que algo de propio habrá también en él. Pero sí que hay un común denominador que nos caracteriza a toda la familia. Eso sí, de cada uno depende el profundizar luego en lo asimilado o el quedarse en lo básico. Y ahí entra en juego la personalidad.</p>



<p>Ahora que soy adulta, puedo apreciar todas estas características en otras personas. Y me doy cuenta de que cuando más conecto con alguien, es cuando ha tenido un desarrollo similar al mío. Es decir, cuando son personas hechas «de la misma pasta» que yo, y esa pasta está formada por todo lo aprendido y por todas esas influencias de las que hablaba.</p>



<p>Entonces, mi duda es:&nbsp;<strong>¿podríamos conectar igualmente con cualquiera que hubiera sido «modelado» del mismo modo que nosotros, o realmente hay una parte muy importante de personalidad propia que marca la diferencia?&nbsp;</strong></p>



<p>Esto me recuerda a una novela de ciencia ficción llamada «Un mundo feliz», de Aldous Huxley, que habla de un mundo imaginario y futuro en el que los seres humanos serían manipulados desde el nacimiento, para adaptarse a unos patrones determinados de conducta y acabar siendo todos iguales y «artificialmente felices». Pero en la novela aparece un personaje que se diferencia del resto y tiene la capacidad de cuestionarlo todo. El mensaje es que, aunque trataran de uniformarnos desde pequeñitos, no somos iguales, y algo de personalidad propia siempre saldrá a la luz. ¿A que tiene miga el asunto?</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-2-1024x689.jpg" alt="" class="wp-image-239" width="598" height="401" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-2-1024x689.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-2-300x202.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-2-768x516.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-2-1536x1033.jpg 1536w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-2-458x308.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/de-que-estamos-hechos-2.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 598px) 100vw, 598px" /></figure></div>



<p>En fin, una cosa me queda clara: si alguna vez tengo un hijo, aparte de preocuparme por su educación académica y todas esas cosas que son tan importantes, tendré especial cuidado en que vea buen cine, lea novelas maravillosas que le hagan soñar y escuche música de calidad, o al menos lo que yo entiendo por tal, que para eso seré su madre y podré tomarme esas licencias. <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Y que luego lo comente conmigo, a ver si soy capaz de «modelar» a un buen conversador con el que tener diálogos con enjundia. De momento, me conformo con mis sobrinos, que también tiene su gracia.</p>



<p>Como luego me salga «bakalaero» y se afeite los dos lados de la cabeza, me da algo. Pero bueno, lo querré igual, qué remedio (dicho con la boca pequeña).</p>



<p>A ver la audiencia qué opina de este tema.<strong>&nbsp;¿Estamos hechos de influencias externas o pesa más algún elemento propio y diferenciador que le da forma a todas esas influencias?</strong></p>
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		<title>¿Por qué leemos?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Aug 2021 08:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El placer de leer]]></category>
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					<description><![CDATA[El otro día publiqué una foto en mi cuenta de Instagram haciendo alusión a una cita que escuché una vez en una película. Un alumno de universidad le explicaba a su profesor el motivo de su pasión por la lectura con estas palabras: “leemos para saber que no estamos solos”. &#8230;]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-instagram.jpg" alt="" class="wp-image-233" width="593" height="593" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-instagram.jpg 945w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-instagram-300x300.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-instagram-150x150.jpg 150w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-instagram-768x768.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-instagram-350x350.jpg 350w" sizes="auto, (max-width: 593px) 100vw, 593px" /></figure></div>



<p>El otro día publiqué una foto en mi cuenta de Instagram haciendo alusión a una cita que escuché una vez en una película. Un alumno de universidad le explicaba a su profesor el motivo de su pasión por la lectura con estas palabras: <strong>“leemos para saber que no estamos solos”</strong>.</p>



<p>Me parece una reflexión interesante.</p>



<p><strong>¿Por qué leemos?</strong> ¿Qué placer encontramos en el hecho de pasear nuestra mirada durante horas y horas sobre líneas de texto? ¿Qué hallamos algunos en esa actividad que otros no consiguen encontrar?</p>



<p>Yo no soy una de esas personas que está todo el día lanzando citas literarias o tratando de convencer a los demás de que mi vida es mejor que la suya por el hecho de leer. No, para mí es una elección muy personal, una afición tan respetable como cualquier otra (aunque ciertamente más instructiva). Y, en mi caso, una de tantas —me sobran aficiones y me falta tiempo—. En fin, que no me gusta ir sermoneando al personal con una supuesta superioridad moral de los que leen sobre los que no lo hacen. Supongo que los no aficionados alimentarán su espíritu de alguna otra forma que les llene de la misma manera.</p>



<p>Pero es el caso es que a la inversa sí me ha ocurrido. Sí me ha pasado encontrarme con personas que se creen en la necesidad de defender su escasa afición por la lectura con argumentos como “es que a mí me gusta vivir”, o “yo necesito hacer cosas”, y demás explicaciones por el estilo, como si yo no tuviera ni idea de qué es eso. Y bueno, igual que no me gusta sermonear a nadie ni creerme mejor, me fastidia que intenten hacerme pasar por tonta o inactiva por el hecho de que me guste leer. En fin, esta es otra cuestión que analizaremos en otro momento.</p>



<p>Lo que nos ocupa hoy es averiguar por qué leemos. Y más concretamente, <strong>¿qué buscamos en los libros de ficción?</strong></p>



<p>Hay quien afirma que <strong>el que lee vive mil vidas</strong>, y hay quien, como decía aquel universitario, lo necesita <strong>para saber que no está solo</strong>; que no es el único que ha sufrido los tormentos que le asaltan, ni el único que ha reflexionado sobre lo divino y lo humano. Y realmente, es sorprendente comprobar cómo nuestros pensamientos han sido plasmados en el papel por personas de lo más variopinto y que vivieron en épocas y escenarios muy ajenos a los nuestros.</p>



<p><strong>Pero ¿por qué leo yo?</strong></p>



<p>En primer lugar, porque soy una persona tranquila, supongo. Eso ayuda. En segundo lugar, porque <strong>me encanta imaginar mundos y personaj</strong>es, y leer alimenta mi imaginación como ninguna otra cosa. Y necesito emocionarme con historias que sepan hacer florecer todos los sentimientos que están dentro de mí. Es una forma de sentirme más viva.</p>



<p>Por supuesto, al contrario de lo que piensan algunos de esos “no lectores” que mencionaba más arriba, me gusta vivir y experimentar todas esas emociones por mí misma. Una cosa no quita la otra. Me apasiona viajar, vivir experiencias diferentes, conocer gente real y tener conversaciones interminables con personas interesantes de carne y hueso. Todo eso alimenta mi espíritu de la misma manera que leer, o más. Además, me pregunto si no estaré teniendo el privilegio de sentir algunas emociones con mayor intensidad en la vida real por el hecho de haberlas vivido antes también sobre el papel.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-2-1024x613.jpg" alt="" class="wp-image-234" width="620" height="370" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-2-1024x613.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-2-300x180.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-2-768x460.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-2-1536x919.jpg 1536w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-2-458x274.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/08/Por-que-leemos-2.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px" /></figure></div>



<p>Otro aspecto que me atrae de leer es que, <strong>en la escritura, todo es posible</strong>. Las historias pueden ser tan maravillosas como su autor las quiera hacer. No tiene que ceñirse a una realidad. Puede crear personajes imperfectamente perfectos, atmósferas idílicas y evocadoras. Lo que sea. Y eso me encanta. Me gusta que las historias acaben bien, y en la vida real tristemente no siempre es así. Me gusta que las personas digan la frase perfecta en el momento perfecto, aunque esa frase, paradójicamente, sea un absoluto despropósito. Pero es la que quiero oír en ese instante; es la que la historia reclama y la que quiero leer.</p>



<p>También <strong>me apasiona la sensación de sumergirme en otras mentes</strong>. Es cierto que en el cine se pueden crear experiencias multisensoriales que un libro no alcanza a proporcionar: la música, la imagen, el texto… todo suma. Y ver una buena película donde todos estos aspectos están cuidados al máximo es un absoluto placer. Pero cuando leemos nos metemos en la mente de los protagonistas. Tenemos la oportunidad de saber cómo piensan, cómo ven el mundo, sin necesidad de que digan nada. Nos ponemos en su piel y sentimos con ellos.</p>



<p>Es fascinante.</p>



<p>Y, como guinda, <strong>me parece milagrosa la forma en que un texto es capaz de jugar con nuestra imaginación</strong>. Con tan sólo mencionar una habitación sombría con un sillón orientado hacia la ventana, y unos pasos que se acercan a él, todos nosotros nos hemos formado ya una imagen clara en nuestra mente con todos los elementos que completan el cuadro. Sabemos de qué color son las cortinas, qué aspecto tiene ese sillón, cómo huele la habitación, dónde está la chimenea y los estantes llenos de libros, y qué viene a comunicar esa persona cuyos pasos resuenan en la estancia. Y lo imaginamos con absoluta nitidez, aunque no queramos. Es superior a nosotros. Es nuestra mente luchando por participar en nuestras experiencias y sumergirnos en un mundo irreal.</p>



<p>Es magia.</p>



<p>La magia de leer.</p>



<p><strong>Y ahora cuéntame, ¿por qué lees tú?</strong></p>
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