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	<title>Vida de escritor &#8211; Nuria Martínez-Carrasco Guzmán</title>
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	<title>Vida de escritor &#8211; Nuria Martínez-Carrasco Guzmán</title>
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		<title>El reto del marketing  para el escritor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Aug 2025 15:47:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Vida de escritor]]></category>
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					<description><![CDATA[Creo que iniciarse en el mundo de la escritura en pleno siglo XXI tiene sus ventajas indudables: puedes usar ordenador, puedes vender tus libros a todo el planeta y puedes hacerte publicidad en internet en igualdad de condiciones que el más pudiente y afamado de los escritores que actúa respaldado &#8230;]]></description>
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<p>Creo que iniciarse en el mundo de la escritura en pleno siglo XXI tiene sus ventajas indudables: puedes usar ordenador, puedes vender tus libros a todo el planeta y puedes hacerte publicidad en internet en igualdad de condiciones que el más pudiente y afamado de los escritores que actúa respaldado por una gran editorial.</p>



<p>Pero también creo que tiene serios inconvenientes, que son precisamente el hecho de que, al facilitar las herramientas para llegar a cualquier lector, todos los escritores pueden hacer lo mismo, y la competencia es brutal. Es una selva, no os podéis imaginar. Así que no queda más remedio que lanzarse a la ingrata tarea de hacerse publicidad para conseguir que alguien te vea. Y a mí esto del <em>marketing</em> (o mercadeo, como lo llama la RAE, lo cual da una imagen más clara de la realidad) me da un pudor tremendo. Es que no me veo, en serio. Y cuando veo cómo se publicitan los demás, lo paso igual de mal, ay&#8230;</p>



<p>Porque somos como tenderos en un mercadillo, sin intención de faltar a los tenderos de mercadillo, pero es que para todo hay que valer en este mundo, y yo para eso no valgo, me falta cara. No soy capaz de ponerme a vociferar «compra mi libro, compra mi libro» porque me siento mal. </p>



<p>Pero claro, qué remedio, algo hay que hacer. En esta era superdigitalizada (&#8230;espialidosa) no hay más <em>tutía</em> que darse a conocer, y cada uno hacemos lo que podemos, con mayor o menor acierto.  </p>



<p>Me vienen estas reflexiones a raíz de la nueva página de Facebook, donde, no nos engañemos, me siguen cuatro gatos, y todos ellos los tenía ya como contactos en <em>mi facebook</em> personal, así que <em>para qué</em>, me pregunto. Para qué ese redoble de esfuerzos, si lo único que voy a conseguir es atosigar más a mis pobres y sufridos amigos, de los cuales, ya me han leído los que querían hacerlo, y a los demás corro el riesgo de espantarlos con la maniobra. Para qué, de verdad, en serio, jolines (sí, yo soy <em>muy así</em>, uso tacos de abuela o de comic, según me pille). </p>



<p>Y entonces me da por pensar: «¿Vamos a ver, Nuria, tú cómo eliges libro cuando buscas algo nuevo que leer?» Pues yo, básicamente, busco dentro del género que me gusta, y cuando ya estoy metida en el percal, busco un título que me resulte sugerente, una portada que me llame, una sinopsis que me deje con ganas de más. Y luego, cuando estoy en el mundo de carne y hueso, cojo el libro y me leo la primera página, a ver si me invita a seguir, y si me pilla en el mundo virtual (bendito Kindle), me leo el fragmento que Amazon tiene a bien facilitarnos. Y ya está, no hay más. Bueno, sí, como toda la vida, las recomendaciones de lectores afines a mí tienen mucho peso en mis elecciones, y a veces también me guío por el puro instinto, sin un motivo, sólo cogiendo un libro que ande a la deriva por mi casa y que de pronto se me antoje leer.</p>



<p>Así funciono yo, y me atrevería a decir que la inmensa mayoría de lectores, lo que me lleva a la siguiente conclusión: para qué <em>ajs!!flañ#ksjf</em> (narices) sirve estar haciendo vídeos en Instagram, poniendo fotos del libro en todas partes, contando con pelos y señales mi día a día, dando la matraca en las redes sociales, si a la gente lo único que le importa es que escribas algo que le apetezca leer. ¡Y eso es <em>taaaan</em> difícil de controlar&#8230;!</p>



<p>No es casual que todos los escritores de éxito que son entrevistados digan que no tienen ni la más remota idea de por qué un libro (<em>su libro</em>) tiene éxito. Todos coinciden en afirmar que lo único que puedes hacer es trabajar a conciencia para crear <em>un producto</em> bien hecho, del que te sientas orgulloso/a y esperar a que guste. No hay más. </p>



<p>Cierto es que cuanta más gente te conozca, más probabilidades hay de que el lector te dé una oportunidad, y para eso, las redes sociales ayudan, salvo que tengas menos alcance que el tirachinas de un niño, como me pasa a mí, en cuyo caso, tu sufrida y reducida audiencia puede acabar huyendo de ti. </p>



<p>Así que me debato entre dedicarle más tiempo y esfuerzos a la promoción o pasar del todo, como acabo haciendo cuando transcurren unas semanas de esfuerzo infructuoso. Porque yo tampoco sé por qué he tenido la suerte de que lectores desconocidos confíen en mí y me lean. Se habrán alineado los astros, no sé, y el día que vagaban por Amazon huérfanos de lectura se toparon con una de mis novelas y saltó la chispa. Y confiaron en mí. Y me leyeron. Me recomendaron. Afirmaron incluso que me volverían a leer. Y yo, que leo esas reseñas en la intimidad de mi hogar, cuando nadie me ve, me emociono cuando alguien que no conozco de nada me da las gracias por haberle hecho pasar un ratito feliz y haberle arrancado una sonrisa. Igual que sufro cuando veo que me valoran con dureza sin siquiera exponer los motivos, *sólo porque sí (sí, lo he tildado a conciencia). Pero bueno, son las piedras de las que está hecho el camino a la meta, y mi meta es seguir escribiendo y poder vivir de esto algún día.</p>



<p>Gracias a quienes me apoyáis, conocidos o no, amigos incondicionales o lectores anónimos. Gracias por elegirme y por seguir ahí. Espero que esta relación bidireccional dure muchos años y me pueda jubilar siendo una escritora viejita de las de bici y pelo cano (ya llevo ese camino) y escritorio añejo. Trabajaré duro para que así sea, para crear historias que inviten a evadirse. Es todo lo que está en mi mano hacer. </p>



<p>Y creo que me voy a tomar con calma las redes sociales y voy a concentrar mis esfuerzos en trabajar la última novela, que esta vez va a ser una historia de ésas de misterio <em>cozy</em>, sin perder esa esencia de historias con encanto y personajes entrañables que tanto me gusta escribir, y confío en que a vosotros leer. </p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>El arduo camino al autoconocimiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Apr 2023 19:14:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Vida de escritor]]></category>
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					<description><![CDATA[Soy una persona muy analítica, pero que muuuuy analítica. Lo observo todo, lo desmenuzo y saco conclusiones todo el tiempo. Y, a veces, muchas veces, lo apunto todo en un documento de Word. Y si hay algo que analizo hasta la saciedad es a mí misma. Creo que no es &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/04/El-arduo-camino-al-autoconocimiento-instagram.jpg" alt="" class="wp-image-473" width="572" height="572" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/04/El-arduo-camino-al-autoconocimiento-instagram.jpg 944w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/04/El-arduo-camino-al-autoconocimiento-instagram-300x300.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/04/El-arduo-camino-al-autoconocimiento-instagram-150x150.jpg 150w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/04/El-arduo-camino-al-autoconocimiento-instagram-768x768.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/04/El-arduo-camino-al-autoconocimiento-instagram-350x350.jpg 350w" sizes="(max-width: 572px) 100vw, 572px" /></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p><strong>Soy una persona muy analítica</strong>, pero que muuuuy analítica. </p>



<p>Lo observo todo, lo desmenuzo y saco conclusiones todo el tiempo. Y, a veces, muchas veces, lo apunto todo en un documento de <em>Word</em>. </p>



<p>Y si hay algo que analizo hasta la saciedad es a mí misma. Creo que no es sano estar todo el día mirándose con lupa, pero no puedo parar, soy así. </p>



<p>A veces me siento como si me observara desde fuera. Como si viera una película. Quizá es que he alcanzado una especie de <em>nivel pro</em> en el insano <strong>ejercicio del autoanálisis</strong>, probablemente como fruto de la ingente cantidad de tiempo de mi vida invertido en ese proceso. No sé, pero da miedo pensarlo. </p>



<p>Lo que tengo claro es que <strong>vivo en la duda perpetua</strong> (qué contradicción: tanta certeza sobre tanta duda). </p>



<p>Me da envidia la gente que sabe lo que quiere ser de mayor desde los cinco años. Yo tenía mis propios proyectos a esa edad, claro que sí, pero no eran realistas, así que me he tenido que ir adaptando a las circunstancias y cambiando en consecuencia. Porque cuando era pequeña, yo quería ser capitán de la Caballería Rusticana, vaya usted a saber qué es eso. Creo que vi demasiadas películas de vaqueros, pero es que soy de los 70 y era lo que había. </p>



<p>El caso es que tuve que buscar opciones más razonables, pero en lugar de dar con algo a temprana edad y quedármelo, he cambiado de idea innumerables veces. </p>



<p>Ahora que ya tengo una edad (o dos), siento que estoy empezando a entrar en una etapa de cierta sabiduría, si la puedo llamar así. Me estoy dando cuenta de que <strong>es imposible saber lo que una quiere ser cuando aún no conoce nada de la vida</strong>. He aprendido que las vocaciones no se pueden buscar de forma analítica deductiva, sino que hay que dejarse sorprender por la vida y <strong>dejar que la vocación te encuentre a ti</strong>. Es más bien un proceso inductivo: te pasas el tiempo probando y descartando, ensayo y error. Sobre el papel surge algo que te parece maravilloso, pero en cuanto lo pruebas, te das cuenta de que eso no va contigo. Y así una y otra vez hasta que das con la tecla. </p>



<p>Para complicar más las cosas, <strong>no somos seres inmutables</strong> que mantienen las mismas características con el pasar de los años, sino que cada una de esas experiencias que vivimos y que descartamos <strong>nos cambian por dentro y nos convierten en alguien diferente</strong>. Eso hace que las premisas que dimos por ciertas en la fase anterior se vuelvan inútiles en la siguiente. </p>



<p>Es para volverse locos. </p>



<p>Visto así, me parece increíble que haya gente que no cambie de idea. Me parece un milagro, en serio. Quizá yo cambio demasiado, y posiblemente exista algún punto medio más saludable, pero, aun así, en este momento de mi vida empiezo a creer que <strong>es mucho más lógico y humano pasarse la vida dudando</strong>. </p>



<p>Porque <strong>la vida es un largo proceso de autodescubrimiento</strong>, es algo que no termina nunca. </p>



<p>No somos productos perfectamente acabados desde la niñez, <strong>somos proyectos</strong> de algo interesante y bueno&#8230; en el mejor de los casos y si sabemos aprovechar las enseñanzas del camino. No estaremos terminados hasta el final, lo cual parece una perogrullada, pero no lo es. </p>



<p>Esta certeza hace que <strong>sea inevitable tener que convivir con cierto grado de incertidumbre durante toda nuestra vida</strong>, así que no hay nadie que tenga todas las respuestas aunque lo parezca. Sencillamente, no es posible. Por eso, lo mejor que podemos hacer es tomar una decisión basándonos en todos los elementos de juicio de que disponemos y echar a rodar. Y confiar en que las cosas se irán ajustando por el camino. </p>



<p><em><strong>Se hace camino al andar</strong></em>, ya lo decía Machado. </p>



<p>Yo creo que ya<strong> me estoy conociendo a mí misma en un grado aceptable</strong>, al menos. Ya sé cómo me gusta vivir, en qué lugares y con qué personas me siento cómoda, cuál es mi dosis justa de extroversión e introversión, cuáles son mis necesidades sociales, en qué tipo de trabajos puedo desarrollar todo mi potencial. </p>



<p>Ahora sé que <strong>no se trata de que hagamos algo sólo porque podemos hacerlo, porque tenemos la capacidad</strong>. Se trata de hacer algo que podemos y de verdad queremos hacer. Todos nosotros contamos con muchas potencialidades, pero no tenemos que dedicarnos a todas ellas necesariamente. Tenemos que hallar nuestro lugar, aquél en el que nos encontramos más cómodos <strong>y nos sentimos más auténticos. </strong></p>



<p>Y ese conocimiento, creo yo, llega cuando ya tenemos cierta madurez, cuando nuestras características alcanzan un mayor grado de estabilidad. Hay algunos privilegiados, personas muy centraditas, que maduran pronto y no necesitan dar tantas vueltas como otros. Cada uno tiene su punto de inflexión y hay que respetarlo. </p>



<p>Se me ocurre que la razón por la que hay tantas personas insatisfechas con su trabajo, sus circunstancias y su vida, en definitiva, es, en parte, porque se tomaron decisiones a largo plazo cuando aún no era el momento. Cuando aún no se conocían suficientemente y todavía estaban en fase de experimentación. Luego, la gente cambia. O, más bien, se encuentra a sí misma. Y entonces, <strong>las decisiones que tomaste cuando no estabas maduro ya no te valen</strong>, pero estás atrapado y es tarde para cambiar. </p>



<p>O da mucho miedo. </p>



<p>Ahora es cuando yo me alegro de haberme sentido <em>en proyecto</em> durante tanto tiempo y <strong>haber aplazado las decisiones irreversibles</strong>. O, al menos, me alegro de que ninguna de mis decisiones me haya hecho sentir que estaba en un punto de no retorno. </p>



<p>Me estoy reconciliando conmigo misma. </p>



<p>Ahora es cuando creo saber quién soy y lo que quiero hacer. Pero claro, conociéndome, es probable que el próximo cambio de opinión me esté acechando a la vuelta de la esquina. </p>



<p>Pero qué más da. <strong>Lo importante en la vida es participar</strong>. </p>



<p></p>



<p> </p>
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		<title>Un empujoncito</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Mar 2023 17:06:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida de escritor]]></category>
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					<description><![CDATA[Elegir la escritura como profesión, aunque sea a nivel aspiracional, requiere una dosis extra de motivación. Es duro. No se me ocurre ningún otro camino profesional que esté plagado de más dudas e inseguridades que éste. Bueno, quizá ser actor o actriz, o modelo, o pintor o querer dedicarse a &#8230;]]></description>
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<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/03/Un-empujoncito.jpg" alt="" class="wp-image-460" width="585" height="585" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/03/Un-empujoncito.jpg 944w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/03/Un-empujoncito-300x300.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/03/Un-empujoncito-150x150.jpg 150w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/03/Un-empujoncito-768x768.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2023/03/Un-empujoncito-350x350.jpg 350w" sizes="(max-width: 585px) 100vw, 585px" /></figure>
</div>


<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p>Elegir la escritura como profesión, aunque sea a nivel aspiracional, requiere una dosis extra de motivación. Es duro. </p>



<p>No se me ocurre ningún otro camino profesional que esté plagado de más dudas e inseguridades que éste. Bueno, quizá ser actor o actriz, o modelo, o pintor o querer dedicarse a cualquier oficio con un fuerte componente artístico. </p>



<p>Pero el de escritora es un camino en el que tú misma te saboteas. Para empezar, es lento, muuuuuy lento. Necesitas tener mucha fe en que alcanzarás la meta para no abandonar. Y con la meta no me refiero a que te llegue el éxito o lo que entendemos por él, me refiero al convencimiento de que serás capaz de terminar una novela de la que no te avergüences demasiado. Una novela cuya calidad sea suficiente como para alentarte a mostrarla a los lectores. </p>



<p>Para continuar, y cuando ves cuál es exactamente la realidad de esta profesión, necesitas aún más fe para emprender el proyecto de escribir la segunda. Ya conoces el proceso, ya sabes que cumplir el primer paso no es garantía de nada y ya tienes claro que habrán de pasar muchos años (salvo que tengas una suerte bárbara o escribas algo realmente bueno que llegue a un lector cualificado que decida echarte un cable por puro altruismo) para que esa segunda novela dé su fruto. Y después de esa segunda novela, una tercera, una cuarta y las que tengan que venir. </p>



<p>Una vez leí a un autor que decía que a él le habían dicho que serían necesarias seis novelas malas antes de escribir la buena. Es posible, no lo sé. Aunque yo puntualizaría esa afirmación diciendo «hasta escribir la que de verdad le llegue a una gran masa de lectores», o la que te otorgue el título indiscutible de escritor o escritora profesional, aunque sigas muriéndote de hambre con ello. </p>



<p>La verdad es que no sé si yo tendría paciencia para escribir seis novelas malas. Para empezar, si yo misma creyera que son realmente malas, me retiraría antes, supongo. Y no digo que una deba pensar que ha escrito algo soberbio, o sencillamente bueno, pero sí que creo que necesitas el convencimiento de que has escrito algo decente que no hará que tus padres nieguen en público el parentesco que os une. </p>



<p>Pero volviendo a lo que decía: cuando empiezas en esto, siempre te fijas en las grandes historias de éxito y crees que una novela se va a extender como la pólvora, que te leerá alguien de una gran editorial y que llamarán a tu puerta para ofrecerte un contrato de por vida. A todos nos gusta soñar con cuentos de hadas. Pero cuando ya llevas un tiempo prudencial, te das cuenta de que eso no es así, de que la norma es que un escritor venda poco. Sí, hablo de vender y no me avergüenzo. Si un escritor no vende, no puede mantenerse y no puede seguir escribiendo, así que aparte de querer que te lean, lo legítimo es querer que te compren. Pero, como digo, lo normal es que vendas poco y que no pases de ser una gota en el mar durante mucho tiempo, hasta que un día, al menos consigas una masa estable de lectores suficientes para poder ganarte un sueldecito decente y poder dedicarte a escribir de forma exclusiva.</p>



<p>Esa realidad, que todos sabemos y que asumimos, no deja de ser dura por muy sabida que sea. Y se traduce en un pensamiento saboteador que te ataca casi todos los días. Y todos esos días, te planteas mil cosas más que podrías hacer para lograr la ansiada estabilidad. Cosas más realistas, más razonables, cosas que puedes decir en público sin sonrojarte, porque son profesiones «normales». Pero como dice mi madre, <em>la cabra siempre tira al monte</em>, y tu naturaleza es la que es. Y una vez que hayas metido el pie tímidamente en las aguas de la escritura, te resultará muy difícil pensar en otra cosa, poner tu foco en otra profesión, dejar atrás tus sueños para siempre. </p>



<p>Este proceso lleno de altibajos emocionales lo vivo yo casi cada semana. Mi día a día es una continua lucha por aterrizar de las nubes en las que tiendo a moverme y hacer lo que hace la gente normal. Y no será porque no he dedicado años a formarme en todas las opciones profesionales que se me han ido ocurriendo en los valiosos momentos en que he tocado tierra. Pero nada. Irremediablemente, pasado un tiempo, vuelvo a llenarme de helio y subo a mi hábitat natural. </p>



<p>Y así no se puede, oiga. Así no hay forma de planificar una vida. No hay manera. </p>



<p>Hoy me siento de nuevo en proceso de subida, y estoy tentada de dejar de luchar contra mi naturaleza y abandonarme en los brazos de mi sueño dorado. </p>



<p>Pero necesito un empujoncito. </p>



<p>Necesito un refuerzo mental que me permita abrazar esta profesión como una opción seria de vida. Con todas sus dificultades, de las que soy plenamente consciente, pero con la certeza, ya aprendida, de que si no pongo en ella todos mis esfuerzos, nunca podré salir de este círculo vicioso. </p>



<p>Necesito liberar la mente de todos aquellos otros caminos que no dejo de plantearme y que han demostrado ser un lastre en mi vida. De todas aquellas tentaciones que me susurran al oído que la vida sería más fácil si me rindiera de una vez y me llenara los bolsillos de piedras para no volver a subir; si eligiera un camino más convencional, que no más fácil, porque no hay nada fácil cuando no puedes poner el corazón en ello. </p>



<p>En fin, me he levantado profunda. Ahora es cuando me entran las dudas sobre si debería publicar esto o no. El maldito pudor. Pero los cobardes nunca logran lo que se proponen, así que&#8230; ea, será mejor que pulse el botoncito de publicar. </p>



<p></p>
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		<title>Por qué escribimos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Oct 2021 16:25:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida de escritor]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace un tiempo le dediqué una entrada del blog a indagar un poco en los motivos que nos llevan a leer. Por qué leemos, qué nos empuja a sumergirnos durante horas en un mundo imaginario y a sentirlo como si fuera nuestro. Pues bien, hoy me interesa ver el mismo &#8230;]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos0.jpg" alt="" class="wp-image-307" width="596" height="596" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos0.jpg 945w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos0-300x300.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos0-150x150.jpg 150w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos0-768x768.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos0-350x350.jpg 350w" sizes="(max-width: 596px) 100vw, 596px" /></figure></div>



<p>Hace un tiempo le dediqué una entrada del blog a indagar un poco en los motivos que nos llevan a leer. Por qué leemos, qué nos empuja a sumergirnos durante horas en un mundo imaginario y a sentirlo como si fuera nuestro.</p>



<p>Pues bien, hoy me interesa ver el mismo asunto desde el punto de vista opuesto o, más bien, complementario: por qué escribimos.</p>



<p>En esto, como en todo, no se puede generalizar. <strong>Habrá tantas opiniones como autores, y lo cierto es que yo sólo puedo compartir la mía</strong>.</p>



<p>Así pues, <strong>¿por qué escribo yo?</strong></p>



<p>En primer lugar, podría contestar a la cuestión de por qué me he animado a dar el paso de crear una historia, editarla, publicarla, compartirla e intentar hacerla crecer. Y por qué tengo la firme intención de continuar este camino creando más historias. En resumidas cuentas, ¿por qué me gustaría ser escritora?</p>



<p>Pues bien, por encima de todo, porque <strong>es la vida con la que más identificada me siento</strong>. Porque me paso el día con la cabeza en las nubes y me cuesta horrores aterrizar, así que no se me ocurre mejor salida para ello que buscar una ocupación remunerada en la que pueda dedicarme a soñar despierta. Aunque siendo realistas, es posible que la ansiada remuneración no vaya más allá del cariño de algunos lectores, que ya es mucho. Es muy bonito cuando alguien lee tu libro y te busca por las redes para hacértelo saber. <strong>Es precioso cuando alguien te dedica una reseña cargada de cariño y sentimiento</strong>. Precioso de verdad; no es fácil describir esa sensación con palabras. Es maravilloso saber que una persona desconocida se ha sentido atrapada por la historia que imaginaste y ha dedicado su valioso tiempo a leerla con toda su atención.</p>



<p>Por otro lado, soy un poco caótica con los horarios, y me ahogo en cualquier actividad laboral que implique cumplir con unos límites temporales estrictos. Y sí, lo sé, los escritores no viven tumbados a la bartola ni yendo a la deriva según las apetencias del momento. Tampoco es eso lo que busco, no soportaría vivir así. Pero sí que <strong>me siento cómoda organizando cada día según me convenga</strong> y sin tener que dar cuentas a nadie.</p>



<p>Y una vez resuelto el tema de por qué querría alguien —mejor dicho: de por qué querría yo— &nbsp;dedicarme a escribir, vamos a analizar <strong>qué nos lleva a escribir una historia concreta y no otra.</strong></p>



<p><strong>Escribir te permite crear un mundo a tu medida.</strong> Es como si te dieran el superpoder de hacer realidad tu escenario ideal, tu percepción del romance, tu vida soñada. Puedes diseñar los diálogos a tu antojo, tu protagonista puede tener una vida preciosa o enfrentarse a retos desafiantes y ser capaz de salir de ellos de la mejor manera posible. O pasarlas canutas. Lo que a cada uno le apetezca más plasmar.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos2-1024x613.jpg" alt="" class="wp-image-305" width="633" height="378" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos2-1024x613.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos2-300x180.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos2-768x460.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos2-1536x919.jpg 1536w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos2-458x274.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos2.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 633px) 100vw, 633px" /></figure></div>



<p>Yo creo que hay momentos para todo y novelas para materializar cada uno de esos momentos. A mí me encantan las historias de misterio y sé que acabaré escribiéndolas, pero paradójicamente me he estrenado con algo muy diferente: <a href="https://www.nuriamcguzman.com/lunas-de-naranja-y-chocolate/" data-type="URL" data-id="https://www.nuriamcguzman.com/lunas-de-naranja-y-chocolate/">una historia muy dulce de amor y amistad ambientada en un marco bucólico de lo más apacible.</a></p>



<p>¿Por qué?</p>



<p>Pues ni más ni menos que porque me he criado leyendo cuentos y soñando con ellos. Porque soy una <em>moñas</em> incapaz de salir a pasear por el campo sin ir alabando el paisaje a cada paso. Porque yo misma me debato entre la idea de éxito que me ha inculcado la sociedad y la que realmente me señala mi corazón. Y porque sé que otra vida es posible y que está al alcance de la mayoría, siempre que seamos capaces de despojarnos de esas vocecitas internas y malintencionadas que identifican triunfar con hipotecar tu vida para ajustarte a lo que el mundo parece esperar de ti (como si “el mundo” no tuviera nada mejor que hacer que estar pendiente de nuestros pasos).</p>



<p><strong>Por todo ello sentí la necesidad de escribir esa historia</strong>: la historia que muchos de nosotros soñamos, consciente o inconscientemente, y que refleja los dilemas y contradicciones que nos atormentan.</p>



<p>Y es que no estamos solos. <strong>Somos muchas las almas que sentimos igual.</strong></p>



<p>Además, elegí el marco que más me apetecía. Decidí rendir un <strong>pequeño homenaje a todos esos encantadores pueblos de la llamada España vaciada</strong>, donde el ritmo es más tranquilo y la vida, en mi opinión, más auténtica. Donde la gente no se pasa la vida gastando dinero en cosas que no necesita, y una buena conversación con los vecinos es suficiente para sentir que el día ha valido la pena.</p>



<p>Me encanta el ritmo lento, el que nos permite saborear las pequeñas cosas de la vida, <em>ésas que la hacen grande</em>. Me encanta buscar un rinconcito soleado en una tarde de otoño y arrellanarme en mi asiento dispuesta a sumergirme en las páginas de una buena novela. Me encantan los postres caseros, el olor a bizcocho y a leña, la luz de la mañana entrando a raudales por la ventana del dormitorio.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos3-1024x689.jpg" alt="" class="wp-image-306" width="599" height="402" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos3-1024x689.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos3-300x202.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos3-768x517.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos3-458x308.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/10/por-que-escribimos3.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 599px) 100vw, 599px" /></figure></div>



<p>Como decían los de <em>Aquarius</em> en aquel anuncio tan entrañable sobre la gente que necesita pueblo y los pueblos que necesitan gente, “admitámoslo: la gente que tiene pueblo es afortunada”. Y yo tuve esa suerte. Pasé momentos inolvidables de mi infancia en el pueblo de mi abuela y me empapé de esa atmósfera, y por ello decidí elegir ese lugar, Albanchez, para ambientar mi historia. Y tanto es así que <strong>en mi vida adulta me gusta vivir en sitios pequeños, donde te sientes arropada por la comunidad,</strong> y donde un mal día se soluciona tan sencillamente como saliendo a dar una vuelta y parándote a cambiar impresiones con los vecinos, con la dueña de la tienda de ultramarinos o con el propietario de la papelería de la esquina.</p>



<p>Y así como yo elegí tal escenario para mi primera novela, otros autores sentirán la necesidad de vivir esa vida que siempre han querido en el marco de una gran ciudad, o de un país exótico, una isla desierta o un mundo irreal. Y crearán un personaje que ponga voz y cara a todas sus dudas, y querrán saber, tanto como el lector, <em>cómo sería la vida si…</em></p>



<p>Por otro lado, escribir no implica tan sólo recrearse en un escenario que nos atraiga. <strong>También se pretende transmitir un mensaje</strong>, o una sensación que nos haya golpeado con fuerza en algún momento de nuestra vida, y que nos mueva a querer profundizar en ella. Quién sabe: algunos quizá quieran compartir una enseñanza y hacernos pensar; otros intentarán que entendamos su punto de vista; otros, a lo mejor, buscarán convencernos de su particular visión del mundo. Yo quería poner palabras a mis dudas existenciales y llegar a una conclusión, y quizá, buscar ser comprendida por otras personas que comparten mis valores.</p>



<p>Y, en fin, <strong>hay tantas visiones como autores y novelas</strong>. Cada cual persigue un propósito, y en último término, todos buscamos almas afines a las que emocionar. ¡Y es tan bonito cuando eso ocurre…!</p>



<p><strong>La cuestión ahora, en mi caso, es si habrá una continuación de “Lunas de naranja y chocolate”</strong>, si querré seguir explorando ese horizonte que he alumbrado en mi imaginación. Es muy posible. Una vez que has dado vida a unos personajes que acaban significando tanto para ti —una vez que se han convertido en algo casi real—, es muy difícil despedirse de ellos para siempre. Es inevitable tener la sensación de que siguen viviendo su vida aun después de que una haya terminado de “leerlos”. Y claro, ésa es una historia que no te quieres perder.</p>



<p>Y es que los mundos imaginarios, ésos tan ideales que se convierten en nuestro oasis particular, pueden dar mucho de sí.</p>
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		<title>El autor y su personaje</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Sep 2021 22:05:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida de escritor]]></category>
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					<description><![CDATA[¿EXISTE IDENTIFICACIÓN ENTRE EL ESCRITOR Y SUS PERSONAJES? Esta aventura literaria que me he empeñado en emprender me está revelando muchos aspectos de la escritura que desconocía. En realidad, los desconocía casi todos&#8230; Bueno, ya había leído de aquí y de allá algunos consejos para escritores y algunos análisis literarios, &#8230;]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/Autor-personaje-instagram.jpg" alt="" class="wp-image-288" width="506" height="506" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/Autor-personaje-instagram.jpg 945w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/Autor-personaje-instagram-300x300.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/Autor-personaje-instagram-150x150.jpg 150w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/Autor-personaje-instagram-768x768.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/Autor-personaje-instagram-350x350.jpg 350w" sizes="auto, (max-width: 506px) 100vw, 506px" /></figure></div>



<h4 class="wp-block-heading">¿EXISTE IDENTIFICACIÓN ENTRE EL ESCRITOR Y SUS PERSONAJES?</h4>



<p>Esta aventura literaria que me he empeñado en emprender me está revelando muchos aspectos de la escritura que desconocía. </p>



<p>En realidad, los desconocía casi todos&#8230; Bueno, ya había leído de aquí y de allá algunos consejos para escritores y algunos análisis literarios, pero la cosa cambia, y mucho, cuando te enfrentas en primera persona al proceso de escribir una novela.</p>



<p>Digamos que cuando yo me senté a escribir la mía, tenía la firme determinación de escribir ficción, pero el resultado ha demostrado que es inevitable volcar mucho de una misma en el personaje principal. Quizá esto es sólo porque es la primera novela, y es lógico recurrir a temas conocidos y relacionados con la propia vida. Me imagino que en novelas sucesivas, lo que ocurre es que se ven contagiados por la propia personalidad los personajes secundarios (para no apabullar creando siempre el mismo tipo de protagonista, supongo). Pero eso sólo nos lo pueden aclarar los autores que se encuentren en esa situación. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje3-1024x653.jpg" alt="" class="wp-image-291" width="595" height="379" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje3-1024x653.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje3-300x191.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje3-768x490.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje3-458x292.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje3.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px" /></figure></div>



<p>A ver, en mi caso, yo ya era consciente de que estaba rellenando muchos huecos de la historia con mi propia experiencia y, por supuesto, <a href="https://www.nuriamcguzman.com/lunas-de-naranja-y-chocolate/">las reflexiones de Verónica</a>, la protagonista de mi novela, son las mías. Pero las peripecias de su experiencia rural no tienen que ver conmigo, ya quisiera yo que así fuera. Tampoco el resto de personajes, aunque para darles consistencia haya echado mano de personalidades que me he encontrado a lo largo de mi vida.</p>



<p>Y como digo, yo era consciente de los puntos que me unen a mi protagonista, pero no me daba cuenta de hasta qué extremo lo hacían. Me he percatado de esta circunstancia cuando muchos de mis conocidos (¿todos, en realidad?) me han hecho notar que me veían reflejada en el personaje. Lo más sorprendente es que incluso me lo han dicho otras personas que apenas me han tratado. ¿Cómo es eso posible?</p>



<p>Debo decir que me siento aliviada, porque al parecer es un personaje que cae simpático (¡qué alegría!), pero a la vez me ha hecho ver la obra de otros autores desde una nueva perspectiva.</p>



<p>Porque, efectivamente, amigos míos: Es muuuuy difícil separar los pensamientos del protagonista de los propios.</p>



<p>Esto parece un detalle insignificante, pero no lo es. ¿No os dais cuenta del maravilloso mundo que se abre ante nuestros ojos? <strong>¡Podemos conocer de primera mano la personalidad de nuestros autores PREDILECTOS!</strong></p>



<p>Ahora me doy cuenta de muchos detalles que me habían pasado desapercibidos en mis obras favoritas. Ahora sé que, cuando me he sentido identificada con los pensamientos de un protagonista, en realidad estaba conociendo de forma muy cercana a su propio autor.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje4-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-289" width="-402" height="-226" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje4-1024x576.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje4-300x169.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje4-768x432.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje4-1536x864.jpg 1536w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje4-458x258.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje4.jpg 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>



<p>Bueno, obviamente no hay que tomarse este asunto al pie de la letra. Es evidente que Stephen King no es un psicópata, ni J.K. Rowling una preadolescente que comparta las preocupaciones de Harry Potter. Tampoco creo que Michael Ende se sintiera identificado con Momo. Y como esos ejemplos, muchos más. Pero sí que existen en todas las obras unos pensamientos que actúan como común denominador de los “héroes” de la historia, o del narrador, y que dejan vislumbrar la personalidad real de su creador.</p>



<p>De pronto, me he sentido especialmente cercana a <strong>Jane Austen</strong>, gracias a su protagonista Elisabeth Bennett, la archiconocida heroína de <strong>«Orgullo y prejuicio»</strong> (qué obra tan genial), tan llena de matices y profundidad. Además, la sensatez y espíritu crítico de Elisabeth se pueden encontrar en muchas otras de las protagonistas de Austen, luego, es evidente que es la propia voz de su autora la que casi podemos escuchar en ellas. El haber creado unos personajes con tanta enjundia y complejidad nos brinda el privilegio de acercarnos a la escritora.</p>



<p>Reflexionando un poco más sobre el asunto, diría que no ocurre igual en todas las novelas. Es necesaria cierta profundidad en los pensamientos de los personajes. Si todo lo que se nos cuenta es objetivo y desapasionado, sin atender al lado subjetivo de los caracteres, no creo que sea posible conocer mucho del escritor o escritora que están detrás.</p>



<p>Y yendo un paso más allá…</p>



<p>En mi novela no hablo de mi vida. No son mis experiencias las que se recogen allí (bueno, alguna sí aparece en pequeñas dosis), pero sí que reflejo lo que yo haría si me encontrara en esa situación. Y por supuesto, sí que planteo una situación que, a mí, personalmente, me atrae mucho. Así que, una vez más, aunque no literalmente (nunca mejor dicho), sí que soy yo la que aparece en sus páginas: lo que soy, lo que pienso o lo que me gustaría ser. Mi forma de ver el mundo. </p>



<p>Por tanto, deduzco que un escritor se enfrenta al tema de una novela en los siguientes términos: <strong>¿Qué haría yo de encontrarme en una situación así?</strong> Y lo soluciona usando sus propios recursos, criterios y creencias, lo que hace inevitable que comparta mucho de su propia esencia.</p>



<p></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje2-1024x388.jpg" alt="" class="wp-image-290" width="655" height="247" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje2-1024x388.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje2-300x114.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje2-768x291.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje2-1536x582.jpg 1536w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje2-458x174.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/09/El-autor-y-su-personaje2.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 655px) 100vw, 655px" /></figure></div>



<p>Me parece un tema fascinante, qué queréis que os diga. Nunca antes me había parado a pensar que <strong>una novela es algo así como un diario ficticio de los propios autores</strong>. El diario de lo que habría sucedido de verse ellos envueltos en una situación así.</p>



<p>Desde luego, a partir de ahora voy a leer con todos mis sentidos alerta. Voy a tratar de imaginar ese momento tan íntimo en que mis escritores favoritos se han enfrentado al papel y han resuelto la trama valiéndose de sus propias creencias y personalidad. Y si esta revelación resulta fascinante en cualquier caso, cuando imagino a autores ya desaparecidos, me deshago de gusto. ¡Qué privilegio poder saber cómo pensaban todos ellos!</p>



<p>Y aquí estoy, como niña con zapatos nuevos ante este descubrimiento. Pero seguro que vosotros ya lo habíais pensado antes que yo, ¿verdad? Contadme, contadme… <strong>¿Qué opinión tenéis de este tema?</strong></p>
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		<title>La rutina del escritor </title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nuria]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Jul 2021 18:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida de escritor]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace un tiempo acudí a la presentación de un libro que tuvo lugar en Sevilla. El autor, que se encontraba en esa época promocionando su quinta novela, resultó ser, aparte de escritor, un orador increíble. El caso es que allí estábamos todos los asistentes bien atentos a cada palabra que &#8230;]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/La-rutina-del-escritor.jpg" alt="" class="wp-image-227" width="521" height="521" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/La-rutina-del-escritor.jpg 945w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/La-rutina-del-escritor-300x300.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/La-rutina-del-escritor-150x150.jpg 150w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/La-rutina-del-escritor-768x768.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/La-rutina-del-escritor-350x350.jpg 350w" sizes="auto, (max-width: 521px) 100vw, 521px" /></figure></div>



<p>Hace un tiempo acudí a la presentación de un libro que tuvo lugar en Sevilla. El autor, que se encontraba en esa época promocionando su quinta novela, resultó ser, aparte de escritor, un orador increíble.</p>



<p>El caso es que allí estábamos todos los asistentes bien atentos a cada palabra que salía de su boca. Nos habló de cómo surgió la idea de la novela, de cómo entiende él los <em>thrillers</em>, de los consejos que había recibido de otros autores antes de lanzarse a escribir…</p>



<p>Y aunque obviamente estábamos interesados en la obra, cuando llegó el turno de preguntas me hizo gracia comprobar que allí lo que quería saber todo el mundo era cómo organiza su vida el escritor, cómo se enfrenta a la aventura de escribir una novela; cómo vive, respira y duerme.</p>



<p>El pobre tuvo que contestar a un interrogatorio en toda regla sobre sus hábitos de sueño, trabajo y rutina, y lo cierto es que lo hizo con una amabilidad y simpatía admirables que, dicho sea de paso, parecen ser un rasgo permanente de su carácter.</p>



<p>Pero lo que me lleva a mí a escribir esta entrada es mi reflexión sobre la fascinación que sentimos por la vida de los artistas y, en este caso, de los escritores. Nos atrae muchísimo saber cómo es la persona que se esconde detrás de una obra. Por supuesto, hablo de escritores consagrados. De los que aspiramos a ello nadie quiere saber nada, como es natural.</p>



<p>Sin embargo, del autor de las obras que nos han hecho soñar, queremos saber hasta la marca de cereales que toma para el desayuno.</p>



<p>¿Por qué nos fascina tanto este tema?</p>



<p>A raíz de este pensamiento, he dejado volar la imaginación y he visualizado lo apasionante que habría sido poder asistir a la presentación de un libro de los grandes autores ya desaparecidos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/oscar-wilde-681x1024.jpg" alt="" class="wp-image-220" width="414" height="623" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/oscar-wilde-681x1024.jpg 681w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/oscar-wilde-200x300.jpg 200w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/oscar-wilde-768x1155.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/oscar-wilde-1022x1536.jpg 1022w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/oscar-wilde-233x350.jpg 233w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/oscar-wilde.jpg 1277w" sizes="auto, (max-width: 414px) 100vw, 414px" /></figure></div>



<p>Si estuvierais en esa situación, ¿qué preguntas haríais? ¿qué querríais saber?</p>



<p>A mí me encantaría conocer la rutina de trabajo de Jane Austen, de Agatha Christie, de León Tolstói, Tolkien, Dickens o Poe, o tirando a lo patrio, de Benito Pérez Galdós, Cervantes o Emilia Pardo Bazán. O me gustaría saber de dónde sacaron sus desquiciadas ideas las hermanas Brontë, teniendo en cuenta la vida sin sobresaltos que llevaban en realidad.</p>



<p>Y de los autores actuales también quiero saberlo todo. Quiero conocer todos los detalles de cualquiera que tenga el privilegio de poder vivir de escribir. Quiero saber cómo organiza su día, su vida, un año entero.</p>



<p>Recientemente he leído “Leviatán”, de Paul Auster, y teniendo en cuenta que está escrita de un modo casi autobiográfico, y que narra un fragmento de la vida de otro escritor amigo del autor, tuve la oportunidad de aprender mucho sobre estas cuestiones que tanto me interesan. Casi me atrapó más ese aspecto de la obra que el argumento en sí.</p>



<p>Igual que me ha ocurrido con “Suspense: cómo se escribe una novela de intriga”, de Patricia Highsmith. Me la he leído de una sentada y he disfrutado como una cría conociendo de primera mano cómo se gesta la idea de una novela superventas y cómo se vive la experiencia completa desde el lado del autor.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/maquinaescribir-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-219" width="602" height="401" srcset="https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/maquinaescribir-1024x683.jpg 1024w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/maquinaescribir-300x200.jpg 300w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/maquinaescribir-768x512.jpg 768w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/maquinaescribir-1536x1024.jpg 1536w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/maquinaescribir-458x305.jpg 458w, https://www.nuriamcguzman.com/wp-content/uploads/2021/07/maquinaescribir.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px" /></figure></div>



<p>Supongo que no es tan rara esta fascinación que sentimos algunos por esos detalles. Me imagino que se asemeja a la que pueden experimentar otras personas hacia personajes ilustres dedicados a otros campos profesionales más afines a ellos. Como la vida de un astronauta para algún científico, o la vida de un inventor para una ingeniera.</p>



<p>Si me dejaran hacer una pregunta en esa situación soñada, ¿cuál sería? No es fácil decidirse sólo por una.</p>



<p>Si tuviera delante a Jane Webster, querría saber qué sintió cuando terminó de escribir la más deliciosa de sus novelas, “Papaíto Piernas Largas”. ¿Se dio cuenta, acaso, de que era una obra redonda que gustaría por igual a todas las generaciones? Si pudiera preguntarle a Salinger, me gustaría conocer qué pensamientos pasaron por su mente cuando “El guardián entre el centeno” se convirtió de la noche a la mañana en un éxito exorbitado, contra todo pronóstico. Si tuviera la oportunidad, le pediría a M.C. Beaton que me explicara su día a día después de haber alumbrado a un personaje tan fecundo como Agatha Raisin.</p>



<p>Sé que Delibes solía dar largos paseos diarios por el campo, que Murakami despeja su mente y su cuerpo con intensas sesiones de carrera por el monte cada mañana, o que Hemingway se tomaba la vida con muchísima calma, tan sólo preocupado por cumplir su pequeña meta diaria de escritura.</p>



<p>¿Pero qué sentían o sienten? ¿Cómo viven el proceso de la creación artística? ¿Qué efecto causa en ellos el poder gozar de tanta libertad en su existir?</p>



<p>Me encantaría saber cómo fue para tantos de ellos el saber que se podrían dedicar por entero a la preciosa profesión que habían elegido.</p>



<p>Quizá la realidad es más prosaica de lo que imaginamos, y la vida de un escritor no dista mucho de la de cualquier artesano consagrado a su oficio, o de la de otro profesional liberal. Pero yo creo que esa facultad de alejarse del mundanal ruido y poder perderse sin remordimientos por los vericuetos de la propia imaginación tiene que proporcionar una sensación de libertad difícil de superar.</p>



<p>Ay, quién pudiera…</p>
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