Viajes de novela: Corfú

Viajes de novela: Corfú

Imagen de una playa de Corfú

Cuando leemos, descubrimos mundos desconocidos, exploramos horizontes lejanos… viajamos con la imaginación.

En ocasiones, se nos presentan escenarios irreales creados por la mente del autor, que reproducimos en la nuestra sin esfuerzo. Como si hubiéramos estado allí y esas imágenes formaran parte de nuestra memoria.

Es algo mágico.

Otras veces, en cambio, el autor nos invita a viajar con él por lugares reales que no hemos tenido la oportunidad de conocer de primera mano. Y ese viaje compartido con la imaginación se enriquece con las vivencias del escritor en un momento y circunstancias concretos, creando de ese modo unas sensaciones difíciles de olvidar.

A partir de ahí, el deseo de conocer personalmente ese país, esa ciudad, formar parte de esa comunidad y participar en esos diálogos que tanto disfrutamos al leer la novela va creciendo en nuestro interior con el paso del tiempo.

Es cierto que corremos el riesgo de sufrir una decepción, pero aun así, las ganas de poner imágenes reales a los relatos de nuestra memoria son más fuertes, y el día que logramos poner el pie en las calles que soñábamos recorrer nos sentimos elevamos al séptimo cielo.

Yo sueño con visitar Corfú desde que leí la maravillosa novela de Gerald Durrell, «Mi familia y otros animales».

Gerald Durrell nació en la India, donde vivió con su familia hasta la muerte de su padre en 1928, momento en el que volvieron a Inglaterra. Pero agobiados por el clima frío y húmedo característico de las islas británicas, en 1935 los Durrell tomaron la decisión impulsiva de trasladarse a Corfú.

Desde su llegada a la isla griega, las anécdotas se suceden, y la novela nos envuelve con sus aires costumbristas y sus simpáticas vivencias.

Destaca el delicioso sentido del humor con el que Durrell nos cuenta este momento de su biografía, humor que, a juzgar por el relato de las peripecias familiares, parecían compartir todos los miembros de la familia.

El ambiente descrito no puede ser más idílico. Aquella pequeña comunidad que habitaba Corfú en los años treinta nos conquista irremediablemente desde las primeras páginas.

Por eso quiero ir a Corfú.

Sé que el día que lo haga, no podré vivir las mismas sensaciones que él. No viviré en su maravillosa casa familiar ni compartiré anécdotas con su disparatada familia, pero me muero de ganas por ir. Me muero de ganas por instalarme en un pueblecito tranquilo e integrarme en la comunidad; de interactuar con los lugareños y empaparme de los característicos sonidos de su acento griego; de charlar con las gentes campechanas que nos describe Durrell en su novela.

Ardo en deseos de vivir sin prisas y perderme por aquellos campos, descubriendo calitas escondidas y llenas de encanto.

Corfú es una de las islas griegas bañadas por el Mar Jónico, y está dotada de los maravillosos encantos que comparten todas ellas: montañas, calas increíbles, carreteras medievales, fortalezas y, cómo no, la huella cultural de su herencia histórica, que refleja los años que se mantuvo bajo gobierno veneciano, francés y británico.

Corfú da nombre a un municipio que engloba tanto la capital de la isla, como los pequeños núcleos diseminados por la misma, además de algunas islas menores dependientes de ésta.

Llegar allí no resulta difícil desde España, ya que existen vuelos directos desde distintos puntos de nuestra geografía, incluso en líneas low cost. Además, su localización, tan próxima a Italia, facilita la llegada también desde allí, si consideramos más cómoda la opción de hacer escala desde el aeropuerto más cercano a nuestro lugar de residencia.

La ciudad de Corfú es un núcleo cosmopolita y lleno de vida y atractivos turísticos, con oferta hotelera y de alojamiento más que variada. Sin embargo, si lo que preferimos es recrear la experiencia de Gerald Durrell, seguramente nos interese más buscar alguna casa de campo particular que ofrezca alojamiento turístico.

Sea cual sea la idea que tengamos en mente, yo os aconsejo leer primero «Mi familia y otros animales», para entrar en sintonía con la isla antes de poner los pies allí. Quién sabe, quizá nos descubramos a nosotros mismos anhelando otro tipo de experiencias viajeras que antes no podíamos ni imaginar.

Las imágenes de la entrada corresponden, por este orden, a:

  • Imagen de cabecera: inoutviajes.com
  • Imagen de Corfú, pueblo: hablemosdeislas.com
  • Imagen de Corfú, playas: viajaratenas.com
  • Imagen de la novela: iberlibro.com

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