El escritor comercial

El escritor comercial

Un tema espinoso, el que tratamos hoy.

Aunque no para mí, en realidad. Tengo una opinión muy clara sobre la conveniencia de que una novela sea comercial o no. Pero cuantos más blogs especializados visito, cuantas más entrevistas a autores leo, cuantos más comentarios vertidos en internet me encuentro, más cuenta me doy de que, por lo visto, éste es un tema espinoso.

Vamos a centrar el debate: La cuestión que se trata en la entrada de hoy es si una novela debería ser comercial o no, y si el carácter comercial de una novela le resta categoría literaria.

En realidad se trata de dilucidar, más bien, si una buena novela puede ser comercial.

Pues bien, voy a empezar confesando algo: yo no tengo nada en contra de la literatura comercial. Es más, ya me gustaría a mí escribir un montón de novelas que resultaran ser comerciales y que la gente se pegara tortas por adquirirlas y leerlas. Y que ello me permitiera vivir de la escritura, ese sueño que todos los aspirantes a escritores profesionales acariciamos secretamente.

Voy a intentar explicarme un poco mejor:

A la hora de escribir, no tengo intención de sentirme condicionada por lo que creo que puede tener más o menos éxito de ventas, no. Eso sería oportunista y absurdo, y me obligaría a trabajar en una obra en la que no creo. Y si a mí no me gusta lo que hago, ¿a quién le va a gustar? Pero también tengo que decir que a mí no me da miedo ser comercial, si es que algún día llego a serlo. Por suerte para mí, entre otras muchas cosas, también me gusta la literatura comercial, es decir, la que más vende. Tengo un gusto muy alineado con el de la mayoría de lectores. Aunque me guste investigar entre los libros menos conocidos de cuando en cuando, buscando alguna joyita que haya pasado desapercibida, en general no soy nada rebuscada eligiendo lecturas. Eso hace que, a la hora de escribir, me sienta más atraída por contar historias que, casualmente, tienen más probabilidades de atraer a un público amplio. Ahora solo falta que las escriba y las escriba bien, y que ese objetivo que yo me he propuesto —enganchar al lector—, se cumpla.

Pero insisto, ¿a qué viene ese desprecio hacia los productos comerciales? ¿Quién ha determinado que lo comercial no puede ser bueno? Hay libros comerciales muy buenos (“La Celestina” fue el primer best-seller de la Historia), igual que los hay malos, y también hay libros nada comerciales que son un verdadero tostón.

Como ejemplo de literatura comercial y buena, «Orgullo y prejuicio» me parece impecable. También «La tabla de Flandes» me encantó. «Los renglones torcidos de Dios», la trilogía de Roma, de Santiago Posteguillo… Todos ellos han sido libros muy populares que además tienen una calidad indiscutible. Y como ejemplo de novela mala y comercial, me viene a la cabeza «El Código Da Vinci». Me pareció un despropósito, sinceramente, aunque con mucha capacidad para enganchar.

Y es que, cuando digo comercial, no estoy hablando de historias de usar y tirar. A mí me gustan libros de todos los niveles. Lo mismo disfruto con una novelita rosa y sencilla, que con una de misterio amable, con un thriller trepidante o con alguna de las obras cumbres de la literatura universal. Anna Karenina, por ejemplo, me fascinó, y nadie podrá negar que se trata de una obra comercial (¿es que hay alguien que no la conozca?)

Porque, a ver, analicemos qué significa ser comercial:

¿Por qué una obra literaria o una obra audiovisual se convierte en comercial? ¿Por qué un grupo musical consigue vender millones de discos?

Porque tiene la capacidad de gustar a mucha gente.

Porque consigue enganchar al público y dejarlo con ganas de más. Porque entretiene, hace pasar un buen rato (aunque te haga llorar), emociona. ¿Y eso es malo? ¿Dónde hay que firmar para que me garanticen que mis escritos van a lograr ese efecto en el público? Es cierto que el marketing tiene muchísimo que ver en la difusión de una obra, pero si la historia no gusta, el éxito no llegará.

El tema de la calidad, en mi opinión, no tiene nada que ver con el carácter comercial de una obra. Una novela puede ser buena y comercial, mala y comercial, buena y poco comercial o mala y poco comercial (o sea, infumable). Y me juego el cuello a que los que crean algo bueno y poco comercial estarían encantados de que, poco a poco, su obra consiguiera llegar a más público o, lo que es lo mismo, ser más comercial. Porque también se da la circunstancia de que novelas bien escritas y con todas las papeletas para ser comerciales nunca llegan al gran público, cosa que dudo que fuera un efecto buscado por el escritor.

Seamos sinceros, ¿qué autor en su sano juicio tendría el propósito consciente de que nadie conociera ni disfrutara lo que hace?

Vale, lo sé. Hay muchísimas personas que dicen que escriben para ellos, que no les importa la opinión de los demás, que les resbalan las ventas. Pero casualmente lo dicen al pie de artículos de blogs dedicados a darte consejos para poder vivir de escribir. Y, que yo sepa, no hay forma humana de vivir de la escritura si no es logrando que alguien quiera pagar por lo que escribes. A menos que uno o una pretenda vivir de subvenciones, claro. Yo no lo pretendo.

Yo sueño con escribir cada vez mejores historias que atrapen al lector. Es más, no quiero que la gente pierda el tiempo analizando mi estilo literario y alabando mi habilidad para elegir las palabras. Lo que a mí me interesa es que la historia sea tan apasionante y les absorba de tal manera que no se den cuenta ni de que están leyendo.

Pero, por encima de todo, quiero hacer buena literatura. Perfeccionar mi estilo hasta que resulte impecable, pero nunca, más protagonista que la historia en sí. Quiero aprender a comunicar lo que quiero transmitir de la forma más certera posible. Y quiero que a la gente no le duela soltar unos euros para poder disfrutar de lo que tengo que ofrecer.

Quiero que mis libros sean recomendados por unos lectores a otros y los lea más gente cada vez.

A ese sentido me refiero cuando digo que quiero hacer literatura comercial. Buena literatura comercial.

4 comentarios

  1. El éxito llega cuando uno cree en su proyecto y creer en su proyecto no es pensarlo… Es más profundo….también pienso que va cogido de la mano la parte vocacional….con esos ingredientes sus libros se extenderán como la pólvora …el mayor enemigo existente a pie de tierra que destruye y construye….El DINERO…no podrá caducar esos ingredientes y llegará el éxito… En definitiva creo que lo vacacional anula lo comercial sin romper tu esencia , no puedes gustar a todo el mundo ( producto de masas = DINERO) el mundo tiene que buscarte a ti ( producto exclusivo= EXITO VOCACIONAL.) Se consigue Nuria. Gustar a todo el mundo puede dar dinero pero se es uno /a más…

    Juan
    1. Hombre, yo lo que tengo muy claro es que siempre voy a escribir lo que a mí me motive. Si yo no me enamoro de la historia, no creo que nadie más pueda hacerlo. No pienso buscar el dinero porque sí, ni intentar escribir algo que crea que es comercial sólo por ese motivo. Lo que digo es que, si se diera la casualidad de que lo que escribo gusta a un público amplio (y por tanto resulta ser comercial), bienvenido sea. Pero buscar la calidad siempre será un objetivo prioritario para mí, haga lo que haga.

      En fin, esta entrada trataba de explicar (quizá sin éxito) que no me parece que ser comercial sea un motivo para tachar de malo un libro. Ni creo que haya que huir de ello. Pero, por supuesto, si uno intenta escribir una obra con calidad, cuidada, que emocione al propio autor, y por azares de la vida, resulta ser comercial, genial. Yo prefiero que el lector disfrute leyéndome y que se enganche a mis libros que lo contrario, la verdad.

      Y por último, querer dedicarse a escribir de manera profesional implica querer poder ganar dinero para vivir de esa profesión. Nadie vive del aire. También se puede ser un abogado vocacional, un arquitecto, un panadero, y no por ello renunciar a una remuneración. De hecho, todos los trabajos deberían ser vocacionales y permitir aspirar a ser remunerados.

  2. Totalmente de acuerdo Nuria, no se vive del aire ni tampoco gustar a mucho público venga dado por ser comercial quizás no me he explicado bien….. Cuando algo gusta, cuando es distinto, cuando te transmite, cuando te identifica etc…son guiones de un autor…eso yo le llamo ARTE. Es una opinión y la forma en la que yo profesionalmente sin tener nada que ver con la escritura trabaje para conseguir llegar a ese mundo. Hablas de casualidad de que si lo que escribes llega a un público amplio bienvenido sea …. No lo dudo pero sin casualidad, estoy seguro que no será casualidad.

    Juan

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